El razonamiento fallido que Washington ya aplicó antes en Venezuela vuelve a aparecer, advirtieron los excongresistas Christopher Shays y Richard Swett en una columna publicada en The Hill, al señalar que una eventual acción militar de Estados Unidos contra México para combatir a los cárteles sería un error estratégico y político porque ignora el papel central que juega la propia Unión Americana en el narcotráfico.
Bajo el argumento de que reduciría el flujo de drogas hacia Estados Unidos, Donald Trump justificó en su momento una acción militar contra Venezuela; de acuerdo con el texto, esa intervención no disminuyó el consumo interno ni desmanteló las redes criminales transnacionales, lo que pone en duda que el mismo enfoque funcione ahora si se intenta aplicar contra México.
Para los analistas, el narcotráfico persiste por dos factores generados en Estados Unidos: la enorme demanda de drogas y el flujo constante de armas hacia el sur, por lo que cualquier ofensiva militar en territorio mexicano sería inútil y contraproducente mientras estos sigan activos.
El texto reconoce que el gobierno de Claudia Sheinbaum ha intensificado operaciones contra el crimen organizado y reforzado la coordinación con agencias estadounidenses, afectando tanto a operadores como a estructuras financieras y logísticas.
Parte esencial de esta estrategia es el trabajo del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien ha fortalecido inteligencia e investigación para centrar las operaciones en las cúpulas criminales.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza reporta que las incautaciones mensuales promedio de fentanilo bajaron de 771 kilogramos en 2024 a 338 kilogramos en 2025, una reducción superior al 50 por ciento asociada a esfuerzos conjuntos sobre precursores químicos e interdicción.
El informe de amenazas de la DEA para 2025 indica que productores mexicanos enfrentan dificultades para acceder a químicos esenciales, confirmando el impacto de la cooperación bilateral, junto con un aumento de extradiciones y presión financiera.
En 2025, durante una visita oficial, el secretario de Estado Marco Rubio reconoció que nunca antes se había registrado un nivel tan alto de cooperación entre ambos países, respetuoso de la soberanía y con resultados concretos.
Una intervención militar pondría en riesgo este esquema al violar la soberanía mexicana, romper mecanismos de inteligencia, extradiciones y control financiero, y provocar posibles represalias contra puertos, rutas comerciales e infraestructura energética.
Los analistas concluyen que Washington debe reducir su demanda interna, frenar el tráfico de armas y reforzar la cooperación regional si busca debilitar a los cárteles, en lugar de recurrir a amenazas o a la fuerza.














