Por Rita Magaña Torres
El presidente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, advirtió que la reforma electoral impulsada por Morena y sus aliados no busca fortalecer la democracia, y retó al partido guinda y a la presidenta Claudia Sheinbaum a definir si están dispuestos a ir verdaderamente contra el narcotráfico en la política.
Indicó que la propuesta oficialista combina dos riesgos mayores: la eliminación del financiamiento público a los partidos políticos —que abriría la puerta al dinero ilícito y del crimen organizado en las campañas— y un rediseño de la representación legislativa que no ataca el problema real de la sobrerrepresentación, sino que puede terminar concentrando aún más el poder y reduciendo la pluralidad política.
Además, consideró que su reforma electoral busca consolidar un proyecto de control político que ponga fin a la pluralidad y permita la permanencia indefinida del partido en el poder.
“Se los pregunta Acción Nacional y estoy seguro de que millones de mexicanas y mexicanos a Morena: quieren una reforma electoral, ¿están dispuestos a que pierda el registro como partido político cualquiera que se haya financiado con el crimen organizado?
“¿Están dispuestos a que se anule una elección si se comprueba dinero ilícito? Les lanzamos el reto desde el Instituto Nacional Electoral”, expresó.
En conferencia de prensa, desde la sede del Instituto Nacional Electoral, Jorge Romero reiteró que el PAN está dispuesto a dialogar, proponer y colaborar en todo aquello que fortalezca la legalidad, la equidad y la confianza ciudadana en las elecciones, pero advirtió que lo que hoy está en juego es la democracia misma.
“Las elecciones deben decidirse en las urnas, no en oficinas de gobierno; sin miedo, sin dinero ilícito y con árbitros plenamente autónomos. En el blanquiazul estamos listos para defender la democracia, incluso con resistencia cívica pacífica si es necesario”, enfatizó.
A su vez, el coordinador de las y los diputados del PAN, Elías Lixa, dejó en claro que el PAN no acepta intercambiar propuestas democráticas por retrocesos institucionales.
“Solo un loco pediría que le operen un dedo a cambio de perder el brazo. Serviría poner reglas claras para cancelar cualquier participación política del crimen organizado, pero no si al mismo tiempo se pretende debilitar al árbitro electoral o permitir que el régimen infiltre a quienes deben sancionar”, señaló.
El coordinador de las y los diputados federales recordó que desde hace más de un año el PAN propuso que cualquier elección con intervención del crimen organizado sea anulada y que se impongan las sanciones más severas del Código Penal Federal a los llamados narcopolíticos.
En tanto, el coordinador de las y los senadores del PAN, Ricardo Anaya Cortés, afirmó que la reforma electoral es el último capítulo de un proceso iniciado por Morena para instaurar un régimen autoritario.
“Ya controlan el Poder Ejecutivo, se hicieron del Poder Legislativo mediante una sobrerrepresentación que no les dio la gente, aprobaron la reforma judicial, desaparecieron organismos autónomos y hoy lo que les falta es el control de las elecciones”, advirtió.
Anaya precisó que el objetivo final es un sistema sin contrapesos, donde el partido en el poder pueda perpetuarse incluso cuando pierda el respaldo ciudadano.
A su vez, la diputada federal Margarita Zavala alertó que la llamada Ley Maduro busca debilitar instituciones, restringir libertades y perseguir a la oposición para cerrar el paso a la alternancia democrática.
“El riesgo es que este sea el último eslabón de una cadena orientada a limitar la competencia política, la libertad y la equidad en los procesos electorales”, señaló.













