Convencido de que la política necesita encontrar vías alternas para resolver los problemas de la actualidad, y preocupado por abrirse su propio camino, Javier Herrera Borunda decidió militar en un partido distinto al de su padre, el ex Gobernador de Veracruz Fidel Herrera. Abogado de 36 años, actualmente se desempeña como diputado federal por el Partido Verde Ecologista.
El PVEM ha sido una plataforma idónea para concretar proyectos que inició desde su trabajo con asociaciones civiles, proyectos quizá un tanto arriesgados. Aunque su corazón permanece cercano a Veracruz, ser diputado federal le ha permitido impulsar iniciativas con repercusión a nivel nacional. Te presentamos, en entrevista exclusiva, a Javier Herrera, un político convencido de que mediante acuerdos es posible lograr los cambios necesarios para México.
*Fotografías para CM de Sebastián Machado
Central Municipal (CM)> ¿Quién es, en tus palabras, Javier Herrera?
Javier Herrera (JH)> Soy un joven, enamorado de México y de ciertas causas que me mueven. Realmente, entré a la política en primera línea hasta esta Legislatura, ya de 35 años, pero antes lo que me movió fue un tema muy personal. Una tía mía sufrió cáncer y una vez que la desahuciaron, empecé a buscar alternativas, vinculándome con ONGs que podían ayudarla. De ahí, ingresé a una organización que se llama Stand up to Cancer, y empecé a ayudar, a buscar alternativas de difusión para su labor en México. Ésta se dedica prácticamente a apoyar la investigación sobre la enfermedad; es decir, levanta recursos y los destina a la investigación.
Lo que logramos ahí fue incluir a varios científicos y doctores mexicanos que pudieran trabajar en colaboración con los mejores del mundo, con acceso a grandes laboratorios. El tema altruista me empezó a gustar tanto que de pronto dije: «voy a empezar mi propia fundación». Se llama Papel Social y empezó con la idea de un banco de tiempo. Es decir, no quiero buscar recursos, quiero buscar tiempo. Es algo muy común entre abogados tener una cuota de tu tiempo destinado a trabajo social, por lo que comencé a buscar amigos profesionistas que tuvieran oficios para que se comprometieran a destinar ciertas horas de su semana a servicio comunitario. Puede ser tan sencillo como enseñar un oficio, o tan complejo como brindar un servicio médico.
Empezamos la fundación en la cuenca del Papaloapan (de donde soy originario) y rápidamente comenzó siento que la política bien hecha, con principios, puede lograr cambios mucho más sustanciales, pero sobre todo puede ayudar a más población. Cuando estás del otro lado, de las ONGs y estás buscando apoyos, pocas veces te encuentras con funcionarios que realmente lo ven desde el lado desinteresado. Entonces me dije, a crecer y a tener capítulos en otros estados. Entonces advertí que la sociedad civil organizada puede hacer muchas cosas e ir incluso más allá que la política: puede exigirle a la política. Sin embargo, el gusanito ahí seguía y es entonces cuando opté por entrar a la política, porque «bueno, pues ahora voy a ser como el caballo de Troya, me meto a esa línea y veo si desde ese lado puedo hacerlo».
El Partido Verde me gusta, más allá de militar en el PRI por muchos años, por los temas de vanguardia que tiene; no tiene tabúes, puedes hablar y abrazar causas que van acorde con la sociedad actual y con los temas que están pasando y pasarán, porque realmente la sociedad está cambiando de una manera abismal.
Creo firmemente que los problemas de la sociedad que van a vivir nuestros hijos y los oficios en los que van a trabajar todavía ni se han inventado, entonces hay que pensar en hacer políticas públicas y en abrazar causas públicas no tradicionales, sino las que tienen que enseñarse: enseñar a la gente a aprender lo que vaya a pasar. Yo creo mucho en la sociedad del aprendizaje.
«LA SOCIEDAD CIVIL ORGANIZADA PUEDE HACER MUCHAS COSAS E IR INCLUSO MÁS ALLÁ QUE LA POLÍTICA: PUEDE EXIGIRLE A LA POLÍTICA.»
(CM)> ¿Todo esto está relacionado con una de las características que te definen: juventud. Sin embargo, al ser un político joven, ¿te has topado con personas que pueden pensar que eres inmaduro o inexperto? ¿No ha sido un obstáculo para ti?
(JH)> Claro que hay muchos obstáculos y sobre todo cuando empiezas a tocar intereses, pero para ello te preparas todos los días, estudias todos los días y eres congruente. Así te vas abriendo espacios. Los obstáculos no han sido solamente por ser joven, también por mi historia personal, soy hijo de un político y aunque por un lado siempre he estado muy orgulloso de quién es mi padre y de mis orígenes, obviamente hay voces que murmuran «seguro consiguió la chamba por su papá» o piensan que eres la misma persona.
Sin negar mis orígenes, orgulloso de lo que tengo, me voy abriendo mi camino. Por eso decidí unirme al Partido Verde, por eso tengo mi despacho y decidí que era más importante primero ser un profesionista y estar preparado, para después poder servir mejor. Siento que la congruencia es lo más importante: si tú actúas con congruencia en todo lo que haces en tu vida, no tienes cómo equivocarte y poca gente te va a reprochar.
(CM)> ¿Cómo vives la decisión de cambiarte del PRI, partido de tu papá, al Partido Verde? ¿Cómo fue ese proceso? ¿No hubo alguna especie de crisis?
(JH)> Creo que la crisis la vivió mi papá cuando le dije me iba al Verde [risas]. Yo estaba muy seguro. Es que, aunque ningún partido político está exento de tener grupos de poder y te estoy hablando de los rojos, los amarillos, los azules, el color que quieras, entre más antiguos los partidos, hay más grupos de poder encumbrados en las cúpulas. Entonces, cuando traes temas disruptivos, de cambios, esos grupos de poder te los pueden bloquear, por eso busqué un partido que no tuviera miedo a entrarle a ese tipo de temas. Por ejemplo, el cambio climático no era una agenda hace 20 años en el país, el único partido que la tenía era el Verde.
