Glynnis Jiménez, alcaldesa de Soto la Marina, Tamaulipas, fue exhibida en redes sociales por pedir un “apoyo voluntario” de 350 pesos por cada automóvil que llegue a la playa durante las vacaciones de Semana Santa.
La grabación se popularizó rápidamente por considerar que se trataba de un “cobro” de la cuota anunciada por la alcaldesa.
Sin embargo, lo que causó polémica fue que mientras daba su mensaje, manipulaba un cuchillo en su cocina.
En la grabación, publicada en sus redes sociales, la edil aparece preparando un sándwich y sosteniendo el utensilio mientras explica el esquema aplicado por el ayuntamiento.
Justificó que este “apoyo voluntario” se aplica desde hace años y que se cobrará únicamente por cada automovilista que llegue a las playas.
“Ustedes pueden entrar las veces que quiera, los días que quieran a la playa. La única diferencia es que en Semana Santa —todas las administraciones que ha tenido Soto la Marina hacen lo mismo— piden el apoyo voluntario, voluntario a las personas que vayan a ingresar a la playa y se pide por carro, no por persona”.
El cobro al que hace referencia había sido eliminado cerca de nueve años atrás, pero fue retomado recientemente por la actual administración, situación que ha provocado inconformidad entre visitantes de este destino turístico.
El caso abrió un debate más amplio sobre la manera en que los gobiernos locales comunican decisiones sensibles, así como sobre la legitimidad de solicitar aportaciones bajo la figura de “voluntarias”, especialmente en espacios públicos de acceso recreativo.











