El impacto del frente frío número 27 va más allá de las afectaciones visibles en carreteras o actividades al aire libre. En estados del norte del país, las heladas severas colocan bajo presión a los sistemas de agua potable, una infraestructura que enfrenta riesgos directos cuando las temperaturas descienden por debajo de cero. En regiones serranas de Chihuahua y Durango, los registros térmicos oscilan entre –10 y –15 grados Celsius, de acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
El principal problema aparece cuando el agua dentro de las tuberías se congela. Al aumentar su volumen, el líquido ejerce una fuerza interna capaz de romper materiales utilizados de forma común en instalaciones domésticas y comerciales. Las consecuencias incluyen fugas, interrupciones en el suministro y daños estructurales que se manifiestan una vez que el hielo se derrite.
Expertos en sistemas hidráulicos coinciden en que las fallas invernales no responden, en la mayoría de los casos, a la escasez de agua, sino a la fragilidad de ciertos materiales ante condiciones extremas. El CPVC y el acero, por su rigidez, presentan una menor tolerancia a los ciclos de congelación y descongelación, lo que incrementa la probabilidad de fracturas.
Ante este contexto, la discusión sobre soluciones preventivas gana relevancia. Una de las alternativas técnicas que se menciona en regiones con climas severos es el sistema Tuboplus PP-R, fabricado por la empresa mexicana Rotoplas, a partir de polipropileno random. Este material ofrece mayor flexibilidad y resistencia frente a la presión que genera el hielo en el interior de las tuberías.
“El agua se va a congelar; eso no se puede evitar. Lo importante es que la tubería mantenga su integridad estructural durante ese proceso”, explican fuentes de Rotoplas, al señalar la importancia de contar con instalaciones capaces de soportar bajas temperaturas sin colapsar.
El diseño del sistema incorpora uniones por termofusión que forman una red hidráulica continua, sin puntos débiles. Esta característica permite mantener la estabilidad de la instalación bajo estrés térmico y contribuye a prolongar su vida útil, incluso en inviernos prolongados.
Según los pronósticos del SMN, el frente frío 27 mantiene condiciones de frío intenso durante la primera semana de enero, con probabilidad de nieve o aguanieve en zonas montañosas de Baja California, Sonora y Chihuahua, rachas de viento superiores a 70 kilómetros por hora y temperaturas mínimas cercanas a –15 grados Celsius. En este escenario, especialistas en planeación urbana advierten que la adaptación de la infraestructura a climas extremos representa un reto estructural para las ciudades del norte del país.














