El intercambio postal entre México y Estados Unidos retoma su curso. A partir de este 25 de marzo, el Correos de México restablece el envío de paquetes y mercancías hacia territorio estadounidense, luego de una pausa operativa que respondió a la necesidad de ajustar procesos frente a nuevas disposiciones aduaneras en ese país.
La reanudación del servicio incorpora lineamientos específicos. Aunque el organismo conserva sin cambios sus tarifas base, el esquema de recepción se alinea ahora con lo establecido en la Orden Ejecutiva 14324 de Estados Unidos, normativa que redefine los criterios de ingreso para envíos internacionales.
En este contexto, los usuarios deben considerar un gravamen del 10% sobre el valor declarado de los productos. Esta condición aplica para paquetes cuyo valor no supere los 800 dólares y con un peso máximo de 20 kilogramos, de acuerdo con las reglas fijadas por las autoridades estadounidenses.
En contraste, cartas y documentos sin valor comercial conservan su carácter exento. La correspondencia tradicional, por tanto, no enfrenta cargos adicionales y mantiene su circulación habitual.
El ajuste en la operación también exige mayor rigor en la información proporcionada. Tras la modificación de las reglas de importación por parte del gobierno de Estados Unidos, los envíos requieren datos más precisos para evitar retenciones o contratiempos en aduanas.
En ese sentido, Violeta Abreu González, titular del organismo postal, informó en redes sociales que ahora resulta obligatorio incluir datos de contacto completos, números telefónicos y correos electrónicos tanto del remitente como del destinatario, así como detallar el país de fabricación de los artículos enviados.
Las nuevas exigencias no se limitan a México. Países como Canadá, Alemania y Japón también ajustaron sus procesos postales para alinearse con estándares internacionales en materia de comercio y seguridad.
Con la reactivación del servicio, Correos de México intenta restablecer la conexión logística entre ambos países. La institución apuesta por un esquema directo, sin intermediarios, donde el cumplimiento puntual de los requisitos permita que los envíos crucen la frontera con mayor certidumbre, aun bajo un entorno de revisión más estricto.













