A pesar de que la autodenominada Cuarta Transformación promovió la reforma al Poder Judicial con el argumento de erradicar la corrupción y el nepotismo, figuras que hasta hace unos meses se manifestaban en contra ahora buscan consolidarse dentro de la estructura judicial. Tal es el caso de Victorino Hernández Infante y Rocío Loaeza, matrimonio que aspira a magistraturas civiles.
El periodista Fermín Sánchez, en su columna Plaza Central del diario Basta, señala que Hernández Infante, sobrino del exconsejero de la Judicatura Federal y magistrado electoral federal Indalfer Infante González, así como su esposa Rocío Loaeza, secretaria en un Tribunal Colegiado, cuentan con altas probabilidades de obtener un puesto gracias a su cercanía con la ministra presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Norma Piña.
“¿Y entonces esta reforma no termina ni siquiera con el nepotismo? Y se dicen fuertes para ser magistrados civiles, por estar apoyados por la actual presidenta de la SCJN. ¿Sabrán esto quienes operarán la elección en Edomex: el IEEM, el INE y también la Maestra Delfina Gómez y el Secretario General de Gobierno, Horacio Duarte?”, cuestionó el columnista.
Actualmente, Loaeza González ocupa el cargo de secretaria en el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito, con sede en Toluca, Estado de México, mientras que su esposo, Victorino Hernández Infante, es magistrado en el Primer Tribunal Colegiado en la misma jurisdicción. Ambos fueron críticos de la reforma impulsada por el oficialismo.
Hernández Infante es uno de los magistrados cuyos cargos serán sometidos a elección popular en 2025. Además, su nombre ha sido mencionado entre los juzgadores que acordaban resoluciones de interés para el oficialismo, lo que lo vincula con el exministro en retiro Arturo Zaldívar.
El próximo 1 de junio, en la elección judicial, estarán en disputa nueve espacios en la SCJN; cinco magistraturas en el Tribunal de Disciplina Judicial; dos en la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF); 15 magistraturas en las salas regionales del TEPJF; además de 464 magistraturas de circuito y 386 jueces de distrito.
En total, 3 mil 422 aspirantes buscan acceder a puestos en el Poder Judicial, una institución cuya reforma prometía erradicar el nepotismo y la corrupción, pero que, según observadores, sigue mostrando signos de que esas prácticas persisten.