Por Rita Magaña Torres
El PRI, PAN y Movimiento Ciudadano (MC) en el Senado se pronunciaron en contra de la iniciativa de reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, al considerar que se trata de un retroceso democrático que debilita al Instituto Nacional Electoral (INE) y no atiende el principal problema de la intervención del crimen organizado en las elecciones.
El coordinador de los senadores priistas, Manuel Añorve, calificó la propuesta como una “Ley Maduro” y confirma la construcción de “un Estado autoritario” por Morena.
Acusó que la reforma busca debilitar al Instituto Nacional Electoral (INE), desaparecer el servicio civil de carrera y reducir recursos a los organismos públicos locales electorales (Oples), lo que pondría en riesgo la certeza de las elecciones.
Añorve argumentó que la disminución del financiamiento al INE contrasta con los subsidios federales a obras como el Tren Maya y la modificación del sistema de representación proporcional abriría la puerta a una sobrerrepresentación oficialista en el Congreso.
La senadora del tricolor, Carolina Viggiano Austria, indicó que la iniciativa “nace mal y terminará mal” al no surgir de un consenso plural.
Defendió la representación proporcional y acusó a Morena de incurrir en sobrerrepresentación en la Cámara de Diputados, “lo que ganes en las urnas es a lo que tienes derecho en las cámaras”.
En su oportunidad, el coordinador del PAN, Ricardo Anaya Cortés, señaló que su bancada no acompañará la reforma, porque no incluye sanciones severas, incluida la pérdida de registro, para partidos y candidatos que reciban recursos del crimen organizado.
“El principal problema de la democracia mexicana es la intervención del narco y del huachicol en las elecciones”, afirmó.
Anaya consideró que la discusión sobre la reducción del número de legisladores o la modificación de las listas plurinominales es una “cortina de humo” y mientras no se establezcan castigos ejemplares al financiamiento ilícito, el PAN votará en contra.
El coordinador de Movimiento Ciudadano, Clemente Castañeda, advirtió que cualquier reforma electoral impulsada desde el poder debe analizarse con cautela.
Señaló que su grupo parlamentario no dará “ni un paso atrás” en la defensa del pluralismo político y revisará con responsabilidad el eventual impacto en la representación proporcional y en instrumentos como el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP).
El senador emecista alertó que, de confirmarse una afectación al equilibrio democrático o al sistema de partidos, no acompañarán la propuesta.
La iniciativa presidencial plantea, entre otros puntos, modificar el método de asignación de las 200 diputaciones de representación proporcional, eliminar la lista nacional de 32 senadurías y reducir el financiamiento público a partidos y autoridades electorales, lo que genera tensiones no sólo en la oposición, sino también entre los aliados de Morena.











