La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, registra niveles de aprobación elevados que se ubican entre 69.1% y 77%, según distintas encuestas difundidas en marzo de 2026. Las mediciones coinciden en un contexto marcado por recientes operativos en materia de seguridad.
De acuerdo con el sondeo de Consulta Mitofsky, difundido por El Economista, la mandataria obtuvo 69.1% de aprobación en febrero. La cifra representa una variación mínima frente al 69.2% del mes anterior, pero supera el 67.8% reportado en el mismo periodo de 2025, lo que confirma una tendencia al alza en la comparación anual. Este nivel de respaldo se inscribe tras el operativo en Jalisco en el que fue abatido Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, hecho que incidió en la percepción pública en torno a la seguridad.
Otra medición, elaborada por TResearch en marzo de 2026, ubica la aprobación presidencial en 77%, con 76.5% de opiniones favorables frente a 23.5% en desacuerdo. Los resultados refuerzan la consistencia de altos niveles de respaldo hacia la titular del Ejecutivo.
El desglose de esta encuesta muestra brechas relevantes. La aprobación alcanza 80% entre hombres y 72% entre mujeres. Por grupos de edad, el menor nivel de apoyo se concentra en personas de 18 a 29 años, con 62%. A nivel regional, el occidente del país registra el porcentaje más bajo, con 67%, en un escenario influido por recientes hechos de violencia.
En paralelo, el ejercicio de Mitofsky indica que la seguridad se mantiene como la principal preocupación para el 51.1% de la población, muy por encima de la economía, con 16.4%, y la salud, con 12%. A pesar de ello, 52.6% de los encuestados considera que la situación en seguridad presenta una mejoría. En contraste, la percepción de corrupción continúa elevada: 76.1% de los participantes la identifica como un problema frecuente.
En perspectiva comparativa, Sheinbaum se posiciona como la presidenta mejor evaluada frente a sus antecesores recientes en un punto similar de gobierno. En conjunto, las encuestas reflejan que, pese a variaciones metodológicas y ajustes mensuales, la mandataria conserva un respaldo sólido, impulsado por resultados recientes, aunque con desafíos persistentes en seguridad, economía y combate a la corrupción.













