Un grupo de motociclistas bloqueó hoy la avenida Tláhuac de la alcaldía del mismo nombre, al oriente de la Ciudad de México, para exigir justicia en el caso de Roberto Hernández, quien fue atropellado y arrastrado en calles de la alcaldía Iztapalapa.
El bloqueo, que duró más de dos horas, ocurrió frente al panteón civil, mientras sepultaban a Roberto. Hubo gritos, insultos, tensión, casi una riña, porque para algunos era tráfico; para otros, era un padre, un hijo, un hermano y un amigo enterrándose sin justicia.
Autoridades de tránsito y de gobierno se acercaron, escucharon, tomaron nota. No prometieron nada.
Una mujer de la tercera edad, que iba a visitar a su muerto, también se unió. “A mi hijo lo mataron igual”, dijo. “Y nunca pasó nada”.
Al final, los motociclistas regresaron al panteón para acompañar a la familia. El ruido se apagó. El dolor no.
Hoy, dice la familia de Roberto, no hay detenidos, no hay responsables. Hoy, Roberto está bajo tierra y la impunidad sigue libre.
Roberto Hernández, de 52 años, perdió la vida tras ser embestido por un Honda City azul. La conductora, Gaby Gómez, se dio a la fuga, dejando una comunidad indignada.















