Por Rita Magaña Torres
La oposición en el Senado, afirmó que al titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Mario Delgado, debe renunciar a su cargo, pues el futuro de la infancia se decide con base a ocurrencias, cálculos sin sustento técnico y sin consenso social y de expertos.
Al respecto, Manuel Añorve Baños, coordinador del PRI, señaló que con el pretendido cambio en el calendario escolar que pretendía ampliar tres meses las vacaciones, el secretario de Educación Pública hizo el ridículo a nivel nacional, ya que dañaba el futuro educativo de niñas y niños.
En sus redes sociales, calificó de increíble que Mario Delgado, el responsable de la política educativa de México, ante el rechazo social y la presión pública, culpó a algunos maestros, padres de familia y hasta a secretarios de educación estatales, cuando la mayoría son de Morena.
Recriminó que Mario Delgado insista que en junio no tiene sentido que los niños vayan a la escuela. Bajo el argumento de que ni aprenden nada.
Por su parte, el senador del PAN, Mario Vázquez, advirtió que la intención del gobierno federal de reducir hasta cinco semanas el ciclo escolar refleja nuevamente una forma improvisada de gobernar, sin medir las consecuencias sociales, educativas y familiares que esta decisión provocará en todo el país.
“El gobierno actual se rige con base en ocurrencias. Lleva al país sin analizar todas las afectaciones que una medida de esta naturaleza puede generar”, expresó.
El senador por Chihuahua hizo un llamado a analizar con responsabilidad las consecuencias de esta propuesta y priorizar el interés superior de la niñez y la calidad educativa antes que decisiones improvisadas desde el Gobierno Federal.
Mario Vázquez cuestionó los argumentos utilizados por el secretario de Educación Pública, Mario Delgado para justificar la disminución del calendario escolar, particularmente el relacionado con las altas temperaturas y la realización del mundial de fútbol.
El senador panista manifestó además su preocupación por el impacto que esta decisión tendría en las familias mexicanas, pues un calendario reducido derivaría prácticamente en tres meses de vacaciones escolares sin que exista una estructura sólida del Estado para apoyar actividades formativas, culturales o recreativas para niñas, niños y adolescentes.












