sábado, enero 10, 2026

Quedan municipios bajo fuego en el proceso electoral

Pega más a municipios la violencia política durante comicios

Los aspirantes y funcionarios municipales constituyen el 85 por ciento de las víctimas mortales de la violencia política en el país, que en el actual proceso electoral ya ha dejado 47 políticos asesinados, hasta el 25 de febrero.

De las víctimas de homicidio, 11 eran aspirantes a un puesto de elección popular, y 9 de ellas pretendían contender por un cargo municipal: 8 buscarían una alcaldía y otro ser suplente en una regiduría, mientras que las otras dos buscaban una diputación local y una federal.

Rubén Salazar, Director de la Consultora Etellekt, que por más de dos décadas ha analizado esta problemática, explicó que hay riesgo de violencia política en 13 estados.

Con riesgo muy alto están Veracruz, Guerrero y Oaxaca; con riesgo alto, Guanajuato, Puebla, Michoacán, Jalisco, Estado de México y Morelos, y con un nivel medio, Chihuahua, Baja California, Sonora y Quintana Roo.

El proceso electoral 2017-2018 ha sido el más violento hasta la fecha, pues fueron asesinados 152 políticos, de los cuales 48 eran aspirantes y candidatos a un puesto de elección popular.

Estas elecciones están a punto de convertirse en las segundas más violentas, pues desde septiembre de 2020 y hasta el 25 de febrero han sido asesinados 47 políticos, y la violencia se concentra en la esfera municipal.

“Prácticamente el 85 por ciento de las víctimas, a nivel histórico, pertenecen a este ámbito de Gobierno, trátese de alcaldes, de regidores, de síndicos, hombres y mujeres, o de aspirantes a puestos de elección, incluso de militantes y dirigentes partidistas de comités directivos municipales. Sí es un tema que está enquistado a nivel local”.

Violencia en las elecciones

Mediante correlaciones estadísticas y análisis de regresiones, Etellekt ha determinado dos principales causas de la violencia política en los municipios: los elevados niveles de pobreza, y un escaso margen entre el primero y segundo lugar en los comicios

En un principio, explicó Salazar, pensaron que una alta incidencia de homicidios dolosos entre la población, y la presencia del crimen organizado, serían factores que determinaría un elevado número de agresiones a políticos, pero no fue así.

“En los municipios donde había mayores tasas de homicidios había muy pocos casos de agresiones, y menos aún de asesinatos, en contra de políticos”.

Desde la guerra contra el narco, agregó, se han lanzado muchas afirmaciones y prejuicios para explicar muchos fenómenos a nivel local, incluida la violencia política.

Entre esas explicaciones mencionó la que propone que los narcos colocan candidatos y funcionarios en municipios, o que les interesa tomar el control de los ayuntamientos, y que el Presidente Andrés Manuel López Obrador abordó en su conferencia del 25 de febrero.

Salazar recordó que si alguien ha sostenido que los cárteles no se manejan solos -que tienen o han tenido una jefatura política, como en el caso del ex Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, preso en Estados Unidos por vínculos con el narcotráfico- es el Presidente.

“A nivel local hay explicaciones que van mas allá de este razonamiento, que además no está fundamentado, no hay elementos estadísticos ni mucho menos evidencia empírica, o incluso ministerial, para sostener estas afirmaciones que han venido dando muchos especialistas.

Incluso yo mismo lo explicaba así al principio, por mi limitación al principio de ese proceso electoral, hace 3 años, de no tener toda esta complejidad a nivel municipal que luego logramos construir”, reconoció Salazar.

Al no encontrar una correlación entre homicidios dolosos y presencia del narcotráfico con las agresiones a políticos, Etellekt estudió los niveles de pobreza en municipios y encontró valores de .54, en una escala donde 0 equivale a que no hay ninguna relación entre los factores, y 1, donde la causa y efecto es total.

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“En los municipios en donde había un mayor porcentaje de población en pobreza, había un mayor número de agresiones y de asesinatos en contra de políticos”.

Señaló que a partir de la alternancia en el poder, primero a nivel presidencial, después estatal y finalmente municipal, se elevó la violencia por el poder político porque los diferentes grupos que quieren acceder a él ya no tienen controles, al no existir un líder que designe a los candidatos.

“Más que denominarlos como caciques, lo que vemos son grandes familias políticas a nivel local, en general son tres, cuatro o hasta cinco grandes familias que se han venido disputando el poder, o que han venido esperando con ansias esta oportunidad, que antes los mantenían a raya, pero que ahora sí le entran y compiten con todo por acceder al poder municipal.