Por Rita Magaña Torres
El secretario del Trabajo y Previsión Social, Marath Bolaños, subrayó que la reforma constitucional para reducir la jornada laboral deja con claridad jurídica que la jornada será de ocho horas diarias durante cinco días a la semana, lo que configura un esquema laboral de 40 horas semanales, que entraría en operación hasta 2030.
Expresó que el contenido de la iniciativa enviada al Senado de la República, no sólo fija un límite semanal de horas, sino define con precisión la estructura de la jornada diaria, al descartar interpretaciones que mantengan esquemas de seis días laborales con jornadas extendidas.
En entrevista en el Senado, el funcionario federal detalló que la reforma es el resultado de un proceso amplio de diálogo social, instruido por la presidenta Claudia Sheinbaum, en el que participaron cámaras empresariales, sindicatos y representantes de los trabajadores.
Este ejercicio, dijo, permitió construir una propuesta con bases técnicas y consenso político suficiente para una implementación gradual.
Bolaños explicó que, conforme al diseño de la iniciativa, la Constitución establecerá de manera expresa la jornada máxima de 40 horas semanales, vinculada a jornadas diarias de ocho horas, lo que “da el margen claro” para que la semana laboral se organice en cinco días de trabajo, con espacios definidos para el descanso.
Frente a las críticas que señalan que la reforma no garantiza explícitamente dos días de descanso obligatorio, el titular de la STPS precisó que el nuevo marco constitucional sí elimina la lógica de seis días laborales, al establecer un tope diario y semanal que impide concentrar la carga de trabajo en más días sin rebasar los límites legales.
Añadió que el objetivo de la reforma es introducir flexibilidad en beneficio de las personas trabajadoras, para que, mediante acuerdos con los empleadores, se defina la distribución de la jornada sin afectar el salario ni las prestaciones.
En ese sentido, destacó que el nuevo esquema reconoce el derecho al tiempo libre y a la conciliación entre la vida laboral y personal.
Bolaños reiteró que la reducción de la jornada se aplicará de manera progresiva, atendiendo la recomendación del Convenio 116 de la Organización Internacional del Trabajo, lo que permitirá que empresas y centros de trabajo se adapten gradualmente, sin frenar el objetivo central: consolidar en México una jornada laboral de ocho horas diarias, cinco días a la semana, como un nuevo estándar constitucional.













