Por Rita Magaña Torres
El dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, aseguró que su partido no sólo votará en contra del llamado “Plan B” electoral, sino que el blanquiazul “ni se asusta, ni se angustia” de que la presidenta Claudia Sheinbaum aparezca en la boleta en 2027 a través de la figura de Revocación de Mandato.
“En el PAN lo dejamos claro, quiere la presidenta estar en las boletas en el 2027, adelante, el blanquiazul ni se asusta, ni se angustia, ni se va a quejar al respecto, al contrario, insistimos, están desde el gobierno federal haciendo quizá el peor cálculo que hayan hecho antes”, afirmó.
Consideró que la eventual participación de la mandataria federal en ese ejercicio podría convertirse en una medición real del respaldo ciudadano a su gobierno.
Fijó como eje de su posicionamiento un desafío político abierto: si el oficialismo busca utilizar la revocación de mandato como plataforma, la oposición está dispuesta a confrontarlo en las urnas.
Romero indicó que el gobierno federal estaría cometiendo “un mal cálculo” al impulsar cambios que permitirían a la presidenta promover su propia revocación, pues eso abriría la puerta a que “medio país” exprese su rechazo en un proceso con mayor participación que ejercicios anteriores.
El líder panista señaló que la reforma desvirtúa el espíritu de la revocación de mandato al convertirla, según su visión, en una herramienta de autopromoción desde el poder.
Criticó que la iniciativa permita a la titular del Ejecutivo hacer campaña para ese ejercicio, mientras se limitaría la participación de la oposición.
En conferencia de prensa en el Senado, acompañado por el coordinador de los panistas, Ricardo Anaya, el dirigente panista insistió en que la reforma evade el problema central de la democracia mexicana: la presunta intervención del crimen organizado en elecciones.
Por su parte, Anaya planteó que cualquier partido que reciba recursos ilícitos debería perder el registro, al tiempo que acusó que el oficialismo se niega a incluir ese tema en la reforma













