Las adversidades que enfrenta San Luis Potosí han puesto a prueba la capacidad de su población para salir adelante, una cualidad que el empresario Gerardo Sánchez Zumaya identifica como la principal fortaleza del estado. Originario de Tanquián de Escobedo, destacó además el talento y las raíces culturales que distinguen a las distintas regiones potosinas.
La inseguridad, la migración y la escasez de agua representan algunos de los desafíos más importantes para la entidad; sin embargo, Sánchez Zumaya afirmó que la identidad potosina ha demostrado una notable fortaleza frente a estos problemas. Su experiencia personal y sus raíces huastecas, señaló, le permiten conocer de cerca la realidad de las distintas regiones.
A pesar de las dificultades, sostuvo que la población conserva una fuerte cultura de trabajo y resiliencia, acompañada de una permanente disposición para generar mejores condiciones de vida para las futuras generaciones.
“Somos personas muy echadas para adelante y yo creo que también somos personas tenaces. En San Luis Potosí yo creo que la palabra que ejemplifica tanto a los empresarios, a los trabajadores, como a los que menos tienen, es la tenacidad”, señaló en entrevista con este medio.
Al analizar los retos más importantes para el estado, el empresario, quien busca posicionarse entre los aspirantes de Morena a la gubernatura en 2027, afirmó que la problemática del agua ocupa el primer lugar entre las preocupaciones actuales.
La disponibilidad hídrica enfrenta presiones crecientes debido a las proyecciones climáticas internacionales que anticipan mayores periodos de escasez. Esta situación ya impacta a miles de familias en la Huasteca y se vuelve aún más compleja en el Altiplano, donde las condiciones geográficas limitan la disponibilidad del recurso.
Ante este panorama, Sánchez Zumaya planteó que el aprovechamiento del agua de lluvia debe convertirse en una de las principales alternativas para enfrentar la crisis hídrica durante los próximos años.
Dentro de las opciones que propone figura la construcción de infraestructura especializada para captar agua pluvial. Entre ellas mencionó una presa de aproximadamente 25 mil metros cuadrados en el Altiplano, la cual permitiría almacenar y distribuir agua mediante sistemas de rebombeo y mecanismos de extracción pluvial orientados a los municipios más afectados por la escasez.
Asimismo, consideró viable analizar herramientas complementarias como el bombardeo de nubes con nitrato de plata en zonas periféricas para favorecer la formación de precipitaciones y aumentar los niveles de captación.
En el ámbito social, destacó la importancia de reforzar los apoyos dirigidos a grupos vulnerables, particularmente los adultos mayores. También reconoció el papel de programas como Jóvenes Construyendo el Futuro, al señalar que pueden servir para fomentar el emprendimiento, generar autoempleo e integrar a los jóvenes a pequeñas y medianas empresas, contribuyendo al desarrollo económico local.
Desde su perspectiva, el bienestar social y el crecimiento económico forman parte de una misma visión de desarrollo y no deben plantearse como objetivos contrapuestos.
“Muchos políticos ven un botín donde hay recursos públicos; nosotros vemos una oportunidad clara de servir. Entendemos las problemáticas de la gente porque las hemos caminado y vivido. Coincido plenamente con la máxima de que solo el pueblo puede salvar al pueblo”, concluyó.



