Canadá hizo historia este viernes al inaugurar por primera vez un partido mundialista en su propio territorio.
El Mundial 2026 tuvo su segunda inauguración en el Estadio Toronto, y Canadá aprovechó el escaparate global para mostrar al mundo quién es: un país de raíces indígenas profundas, de diversidad cultural sin precedentes y de una relación íntima con la naturaleza que va desde los bosques del interior hasta las costas del Atlántico y el Pacífico.
La ceremonia previa al debut de la selección canadiense ante Bosnia y Herzegovina fue un espectáculo de alto voltaje emocional y visual que contrastó deliberadamente con la ceremonia del día anterior en el Estadio Azteca de México, más espectacular en escala pero distinta en espíritu.
El momento más poderoso de la tarde llegó en los primeros minutos. Artistas de las Primeras Naciones —los pueblos indígenas que habitan el territorio canadiense desde miles de años antes de la llegada de los colonizadores europeos— ingresaron al campo con vestimentas ceremoniales que condensaban siglos de historia: tocados elaborados con plumas, pinturas faciales en rojo, blanco y negro, vestimenta adornada con cuentas y bordados de colores, y tambores ceremoniales decorados con motivos ancestrales.
Ante miles de aficionados en Toronto, la ceremonia de apertura celebró la diversidad cultural que define al país norteamericano. Pueblos indígenas, artistas de distintas raíces y una puesta en escena inspirada en el mosaico multicultural canadiense dieron la bienvenida al mundo.
El espectáculo contó con la participación de Michael Bublé, Alanis Morissette, Alessia Cara, Jessie Reyez y otros artistas que mostraron la riqueza cultural de una nación construida por comunidades provenientes de todos los rincones del planeta.
Uno de los momentos más emotivos fue la presencia de representantes de pueblos originarios desde el Atlántico hasta el Ártico, recordando las raíces ancestrales de Canadá ante millones de espectadores.
No obstante, la ceremonia se vio afectada cuando intentaron desplegar un inflable de una Copa del Mundo gigante y éste terminó por desinflarse. Además, aficionados se quejaron en redes sociales por el audio.
El espectáculo fue producido por Balich Wonder Studio, empresa reconocida por su participación en importantes eventos internacionales.








