La licitación IA-50-GYR-050GYR033-T-31-2026 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Michoacán, destinada a la adquisición de tóner, se encuentra bajo escrutinio por presuntas anomalías que apuntan a un proceso dirigido y con sobrecostos.
De acuerdo con documentación revisada, el procedimiento presenta indicios de simulación de competencia, así como requisitos técnicos restrictivos que podrían orientar el resultado hacia determinados proveedores. Estas condiciones también abren la posibilidad de un impacto negativo al erario, en un esquema donde el fallo estaría definido con antelación.
Uno de los aspectos más controvertidos se relaciona con las especificaciones técnicas incluidas en la convocatoria. Especialistas advierten que podrían operar como “candados a modo”. Entre ellas destaca la exigencia de bandejas de papel con capacidad de 550 hojas, una característica inusual en el mercado que además contraviene lineamientos internos que establecen un estándar de 500 hojas.
Aunque la diferencia parece menor, en la práctica limita la participación de oferentes y reduce la competencia, al favorecer a fabricantes o distribuidores con productos que cumplen con ese criterio específico.
A estas observaciones se suma la forma en que se integraron las propuestas económicas. Empresas como Interludsa S.A.S., WOOWOO S.A. de C.V. y Lira y Hernández, S.A. de C.V. presentaron cotizaciones basadas únicamente en el precio unitario del tóner, sin contar con información sobre el volumen total requerido.
Especialistas en adquisiciones públicas señalan que esta omisión rompe con los principios de competencia, ya que el volumen permite ajustar precios mediante economías de escala. La falta de este dato abre la posibilidad de acuerdos previos o de acceso indebido a información interna.
En ese contexto, también surgen señalamientos sobre una eventual filtración de datos estratégicos. Versiones refieren que los techos presupuestales pudieron llegar a manos de uno de los participantes, lo que permitiría ajustar las ofertas al monto disponible, incluso por encima de los precios promedio del mercado. De confirmarse, se trataría de una ventaja indebida que simula competencia, mientras el resto de las empresas solo cubriría un requisito formal
Otro punto en entredicho corresponde a las llamadas “cartas de apoyo de fabricante”. Existen dudas sobre su autenticidad o sobre la verificación de su contenido, lo que sugiere que algunos participantes no contarían con el respaldo necesario de fabricantes de equipos de impresión.
Esta situación refuerza la hipótesis de que ciertas empresas actúan como “acompañantes”, con el único propósito de cumplir con la exigencia de pluralidad, sin representar una competencia efectiva.
Con estos elementos, la licitación del IMSS en Michoacán se perfila como un caso relevante de posible direccionamiento. A la espera del fallo, diversas fuentes coinciden en que el resultado podría estar definido desde antes, lo que consolidaría un proceso cuestionado por su falta de transparencia.
El caso se suma a otros señalamientos en materia de contrataciones públicas, donde persisten prácticas como la simulación de competencia, el uso de requisitos restrictivos y la opacidad, temas que permanecen bajo la vigilancia de autoridades fiscalizadoras y de la opinión pública.














