Culpar a los medios de comunicación por el miedo que se vive en la Ciudad de México es una explicación cómoda. La inseguridad no se construye desde un noticiario ni desde la nota roja, surge por la experiencia diaria de miles de capitalinos que enfrentan robos, extorsiones y violencia, mientras se propaga el discurso oficial que insiste en que el problema es la narrativa y no la realidad.
Vaya enredos en los que se mete la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, quien el pasado martes 3 de febrero, en su conferencia de prensa, al referirse a la inseguridad en la capital, afirmó que la mala percepción ciudadana es producto de lo que transmiten los medios de comunicación:
“… si tenemos canales que se dedican a estar hablando del tema de inseguridad, pues, ¿qué es lo que le estamos generando a la población? Ni siquiera son las redes. La gente se entera por la televisión, sobre el tema de seguridad. Entonces, influye mucho…”.
Bajo esta premisa, propuso a los medios de comunicación establecer un acuerdo para “bajar la nota roja” y así disminuir la sensación de inseguridad entre los capitalinos: “… sería muy bueno un gran acuerdo con todos los medios de comunicación para que le bajáramos a la nota roja…”.
Sin embargo, al contrastar sus afirmaciones con los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI (último trimestre de 2025), la realidad dicta otra sentencia:
• Lugares de mayor riesgo: los ciudadanos de 18 años en adelante señalaron como los sitios más inseguros a los cajeros automáticos en la vía pública (72.3%), seguidos de la calle y el transporte público (64.9% cada uno).
• Conductas delictivas en el entorno: respecto a haber escuchado o visto conductas delictivas o antisociales alrededor de su vivienda, el 59.7% reportó consumo de alcohol en las calles; 48.3% robos o asaltos; 40.3% venta o consumo de drogas; 38.9% vandalismo en las viviendas o negocios y el 36.7% disparos con armas de fuego.
• Tendencia al alza: la percepción de inseguridad pública en la CDMX se ubicó en 57.33%. Comparada con 2024, aumentó más de tres puntos (53.83%).
• El mapa del miedo: por alcaldías, siete de cada 10 habitantes de Tláhuac e Iztapalapa -donde Brugada gobernó por tres periodos- consideran que es inseguro vivir en la ciudad (72.3% y 71.9% respectivamente).
La mala percepción no obedece a una conspiración mediática, sino a la consumación de delitos del fuero común que ocurren en el entorno inmediato de quienes habitan en la CDMX. Basta con escuchar el ecosistema de la capital: la dueña de la tienda que paga derecho de piso, la fonda de la colonia extorsionada, el automovilista asaltado en el tráfico a mano armada, el usuario del Metro abordado por un carterista, el peatón que camina por las calles poco iluminadas, sin vigilancia, donde le arrebatan el celular. Actos que ocurren todos los días y que no se denuncian por la profunda desconfianza hacia las autoridades.
Lo que hacen los medios es difundir los hechos que se viven en las calles y que muchas veces son reportados, a través de las redes sociales, por las víctimas o quienes fueron testigos, porque para ellos esta es la denuncia pública ante la ausencia de la justicia.
Si la jefa de Gobierno busca transformar la percepción sobre inseguridad, debería empezar por evaluar y ajustar sus políticas, estrategias y rediseñar sus estructuras operativas y procesos para exigir resultados a sus funcionarios.
Sobre su propuesta de un acuerdo, conviene recordarle a la Jefa de Gobierno que, como parte de las acciones de la Iniciativa México -movimiento conformado por empresas y organizaciones civiles que apoyaban proyectos ciudadanos para impulsar el desarrollo del país-, el 24 de marzo de 2011 se presentó el “Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia”, firmado por 715 medios bajo 10 criterios editoriales éticos para cubrir y difundir la información generada por la violencia. En ninguno de sus puntos —que incluían proteger a las víctimas y no ser voceros del crimen— se propuso silenciar la realidad para maquillar cifras.
A pesar de ese acuerdo, hasta el día de hoy siguen y crecieron los actos delictivos en todo el país, el problema no son los medios de comunicación, son las acciones de gobierno que no han dado resultados. Por ello silenciar la cobertura informativa no reduce el delito, lo encubre.
La seguridad no es una construcción mediática, ni un fenómeno de percepción que se resuelva con acuerdos, es la realidad que se palpa en las calles de esta ciudad. Gobernar la capital exige menos gestión de imagen y más resultados operativos que devuelvan la paz a cada rincón.
Gobernar no es tachar de mentirosa a la prensa ni intentar someterla a intereses políticos. El gran desafío para la Jefatura de Gobierno de la CDMX es erradicar los robos, asaltos, el cobro de piso y la extorsión que asfixian a los ciudadanos y a los pequeños comercios. Es cumplir con el compromiso inquebrantable de respetar y hacer respetar la ley.












