Por Rita Magaña Torres
El nuevo embajador de México en Estados Unidos, Roberto Lazzeri, aseguró que el gobierno mexicano mantendrá una estrategia de “cabeza fría” frente a las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, ante la posible no renovación del T-MEC, tratado comercial con ese país y Canadá.
Sobre la solicitud de extradición de personajes mexicanos hacia Estados Unidos, Roberto Lazzeri
Explicó que el procedimiento está en marcha y el gobierno mexicano espera una respuesta del Departamento de Estado, pues las extradiciones forman parte de la cooperación cotidiana entre ambos países.
En entrevista luego de su ratificación en el cargo por el pleno de la Comisión Permanente del Congreso, el diplomático insistió en que el acuerdo fortalece la competitividad de toda la región.
Recordó lo dicho por la presidenta Claudia Sheinbaum: “cabeza fría ante todo, lo que sí sabemos es que hay una negociación la semana que entra, una segunda ronda, hay otra tercera ronda el 20 de julio”.
Mencionó que se sigue el trabajo hasta el final, y tiene que hacer esa labor de convencimiento de que el Tratado es conveniente para los tres países.
“Seguir diciendo que Norteamérica es más fuerte con este Tratado, México le aporta competitividad y le aporta mucho valor y nosotros seguiremos en esa narrativa”, expresó.
El diplomático insistió en que la prioridad será continuar las negociaciones programadas y convencer a las autoridades estadounidenses de que el tratado representa un beneficio compartido para las tres economías de Norteamérica.
Lazzeri señaló que la economía estadounidense comienza a resentir los efectos de las políticas arancelarias, en especial en materia inflacionaria, por lo que la integración regional sigue siendo una ventaja estratégica.
Respecto al Plan México, rechazó que la estrategia sea una reacción a las políticas comerciales de Washington y aseguró que se trata de un proyecto diseñado para impulsar la reindustrialización del país, sustituir importaciones y fortalecer las cadenas de suministro regionales.
Indicó que, aunque México y Estados Unidos puedan diferir en la forma de alcanzar sus objetivos económicos, ambos gobiernos comparten la intención de atraer más manufactura, generar mayor valor agregado en la región y elevar el crecimiento y los salarios.









